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Dicha Efímera

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Sentía la aterciopelada caricia del viento que, desde la ventana,
corría por mi cara, cuello y parte alta de la espalda,
mezclada contradictoriamente con la calidez
que me llegaba a la altura de la rodilla, el muslo, la cadera,
era como perder la real noción de la temperatura corporal
y provocaba quererse abandonar a la placidez que tal combinación
de sensaciones producía.

Pero, tal disfrute no podría ser eterno, algo existe siempre
que nos obliga a terminar las acciones placenteras,
y no saca del ensueño, que terminó al fraseo de estas palabras:

¡¡Bajo en el metro!!

Pesero

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De tí…

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Qué de ti necesito
Nada más allá de lo que sea evidente….

Necesitaría tu vientre, que es firme para el apoyo,
Requeriría tus senos, para escalar a su cúspide,

Usaría mucho tus manos, para provocar cosquillas,
Amasaría tus pies, para lograr el descanso,

Tomaría tus nalgas, para hacer una almohada y soñar,
Bebería tus lágrimas, para compartir los sentimientos,

Gozaría tu vagina, para conocer la alegría,
Robaría tus dientes, para compartir las carcajadas,

Arañaría tu espalda, para llenar mis uñas de suavidad,
Lamería tus piernas, para saborear la fuerza,

Besaría tus ojos, para querer a simple vista,
Rozaría tus labios, para estremecer las fibras profundas,

Recorrería tu figura, para reconocer el camino de vuelta,
Usufructuaría tu vientre, para escribir un libro y sembrar un árbol,

Tomaría tu vida, para paladear el sabor a la existencia…

De ti, sólo eso necesito.

Lamentable

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Te subestimé,
Te comparé con alas de mariposa.
Inferí
Que tu ser era etéreo como el aire.

Sin ser ruda mostrabas tu fuerza,
Debilidad interpreté.
Sugerías cuál era el camino a tomar,
Inseguridad afirmé.

Tus traumas abordabas para acercar,
No capté tu petición de compañía.
Sexo pedías de formas disfrazadas,
Temor profundo yo confundía.

Hoy sé que eres frágil pero no te rompes,
Que siendo pequeña y breve eres muy fuerte,
Que pedías caricias firmes y decididas
No trémulas y desfallecidas,
Que de haberte estrujado
Sólo placer te habría provocado.

Hoy,
lamentablemente, lo sé,
Que eres frágil
pero no te rompes.

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